MATRICES DE ANALISIS


Aplicación de la psicobiología 1

Psicobiología de la agresión y la violencia

 

Cifras epidemiológicas

 

 

Grupo de Psicofármaco asociado

 

 

Implicaciones en la salud mental

 

 

Consecuencias contextuales

 

 

Programa de promoción de la salud y prevención de la enfermedad

 

      En 2021 se reportaron 95.452 casos de sospecha de violencia doméstica y de género, con un promedio de 2.169 casos reportados cada semana. En comparación con 2020, el número de denuncias aumentó un 12,1% en el mismo período.

 La tasa más alta reportada fue la violencia física (50,7%), seguida del abuso sexual (23,8%), la negligencia y el abandono (16,7%) y, finalmente, la violencia psicológica (8,7%). Correspondiente a un aumento de 18,1 casos por 100.000 habitantes respecto a 2020 durante el mismo período.

 

     Debido a la falta de fármacos anti agresivos, los medios más utilizados para controlar la conducta agresiva son los antipsicóticos, barbitúricos y benzodiacepinas, principalmente por sus propiedades sedantes.

     En casos especiales también se utilizan anticonvulsivos y antagonistas β-adrenérgicos. Por último, los antidepresivos serotoninérgicos se han utilizado recientemente en casos de comportamiento impulsivo y agresivo.

Neurolépticos Clásicamente se produce lo que algunos autores denominan sedación rápida. Para este fin se utiliza haloperidol o clorpromazina. Otra ventaja de estos antipsicóticos altamente eficaces es que están disponibles para administración parenteral, en estos métodos también se utilizan flufenazina, zuclopentixol y olanzapina.

 

     La exposición a la violencia suele ser traumática y puede desencadenar una respuesta de estrés tóxico, provocando daños psicológicos y fisiológicos inmediatos y a largo plazo.

     El impacto de la violencia en el desarrollo cerebral de las personas es particularmente preocupante, especialmente cuando la violencia continúa durante largos períodos de tiempo porque está asociada con trastornos emocionales y de comportamiento posteriores, así como con otros problemas de salud, educativos y sociales. Las consecuencias de la violencia incluyen depresión, trastorno de estrés postraumático, trastorno límite de la personalidad, ansiedad, abuso de sustancias, trastornos del sueño y de la alimentación y suicidio.

 

     La violencia es el uso intencional de la fuerza o el abuso de poder para dominar o imponer algo a alguien.

    Esto puede manifestarse a través de comportamientos que incluyen: usar la fuerza con la intención de lastimar, herir o matar a alguien. Acciones verbales y gestos destinados a menospreciar o descartar las ideas u opiniones de alguien.

 

Ansiedad, angustia, depresión: Pueden experimentar miedo y ansiedad, desencadenados por la presencia de un adulto que se muestre agresivo o autoritario. Algunos desarrollan lentamente sentimientos de angustia, depresión y comportamientos autodestructivos como la automutilación.

 

     La violencia tiene enormes consecuencias sociales y de salud. La violencia causa muchas muertes todos los días, especialmente entre hombres jóvenes y niños. Sin embargo, la violencia se puede prevenir.

El enfoque de cuatro pasos para la salud pública proporciona un marco que puede ser útil para prevenir la violencia, que incluye:

 

Identificar problemas.

 

Identificar causas y factores de riesgo.

 

Desarrollar y evaluar intervenciones.

 

Ampliar las intervenciones eficaces.

 

Prevenir la violencia y responder a ella es esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Aplicación de la psicobiología 2

DEPRESION

 

Cifras epidemiológicas

 

 

Grupo de Psicofármaco asociado

 

 

Implicaciones en la salud mental

 

 

Consecuencias contextuales

 

 

Programa de promoción de la salud y prevención de la enfermedad

 

 

Las cifras epidemiológicas de la depresión pueden variar según regiones y métodos de estudio, pero a nivel mundial, la depresión es un problema de salud significativo. Algunos datos generales incluyen:

 

Prevalencia Global: Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que más de 264 millones de personas en todo el mundo sufren de depresión.

 

Aumento en la Incidencia: La depresión es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo y su incidencia parece estar en aumento.

 

Género y Edad: Las mujeres tienden a experimentar la depresión con mayor frecuencia que los hombres. La prevalencia también puede variar según la edad, siendo más común en ciertos grupos demográficos.

 

Impacto Económico y Social: La depresión tiene un impacto sustancial en la calidad de vida, las relaciones interpersonales y la productividad laboral. Además, genera costos económicos significativos relacionados con el tratamiento y la pérdida de productividad.

 

Estas cifras destacan la importancia de abordar la depresión como un problema de salud pública y la necesidad de estrategias efectivas de prevención, detección y tratamiento a nivel global.

Los psicofármacos asociados al tratamiento de la depresión suelen incluir antidepresivos, ansiolíticos y estabilizadores del estado de ánimo. Los antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o los inhibidores de la recaptación de norepinefrina y serotonina (IRNS), son comunes. Los ansiolíticos, como las benzodiacepinas, pueden usarse para controlar la ansiedad asociada a la depresión. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, son a veces recetados, especialmente en casos de depresión bipolar. Es importante que estos medicamentos se administren bajo la supervisión de un profesional de la salud.

La salud mental es fundamental para el bienestar general, y la depresión puede tener un impacto significativo en ella. La depresión no solo afecta el estado de ánimo, sino que también puede influir en el pensamiento, el comportamiento y la salud física.

 

Puede dificultar la realización de actividades diarias, afectar las relaciones personales y laborales, e incluso aumentar el riesgo de problemas de salud física.

 

Además, la depresión es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Puede afectar a personas de todas las edades y condiciones sociales.

La conciencia y comprensión de la importancia de la salud mental, así como el acceso a tratamientos adecuados, son esenciales para abordar el problema de la depresión y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

La depresión puede tener diversas consecuencias contextuales que afectan diferentes áreas de la vida de una persona. Algunas de estas consecuencias incluyen:

 

Relaciones interpersonales: La depresión puede dificultar la participación en actividades sociales y afectar las relaciones familiares y amistosas, ya que la persona puede experimentar dificultades para comunicarse o retirarse socialmente.

 

Desempeño laboral o académico: La depresión puede afectar la concentración, la toma de decisiones y la energía, lo que puede resultar en un rendimiento académico o laboral disminuido.

 

Salud física: Existe una conexión bidireccional entre la salud mental y la física. La depresión puede aumentar el riesgo de problemas de salud física, y a su vez, las condiciones médicas crónicas pueden contribuir a la depresión.

 

Estilo de vida: Las personas con depresión a menudo experimentan cambios en los hábitos de sueño y alimentación, lo que puede tener consecuencias negativas para la salud física.

 

Autoestima y autoimagen: La depresión puede afectar la percepción que una persona tiene de sí misma, disminuyendo la autoestima y generando sentimientos de inutilidad o culpa.

 

 Independencia financiera: Las dificultades en el trabajo relacionadas con la depresión pueden afectar la estabilidad financiera y la independencia económica.

 

Es importante abordar la depresión de manera integral, considerando no solo los síntomas emocionales, sino también las implicaciones contextuales para promover una recuperación completa y sostenible.

Los programas de promoción de la salud y prevención de la depresión son esenciales para abordar este problema de manera integral. Algunas estrategias efectivas incluyen:

 

Educación y Concientización: Campañas de concientización para reducir el estigma asociado con la salud mental y promover la comprensión de la depresión.

 

Fomento de Estilos de Vida Saludables: Promoción de la actividad física regular, una dieta equilibrada, y hábitos de sueño adecuados, ya que estos factores están vinculados a la salud mental.

 

Entrenamiento en Habilidades para la Vida: Programas que enseñan habilidades de afrontamiento, manejo del estrés y resolución de problemas pueden fortalecer la capacidad de las personas para enfrentar desafíos emocionales.

 

Intervenciones en el Ámbito Escolar: Programas escolares que fomentan un ambiente de apoyo, la empatía entre compañeros y el acceso a servicios de salud mental.

 

Entrenamiento en Resiliencia: Desarrollo de programas que fortalezcan la resiliencia emocional y la capacidad de recuperación frente a situaciones adversas.

Acceso a Recursos de Salud Mental: Garantizar la disponibilidad de servicios de salud mental asequible y accesible, incluyendo terapia y asesoramiento.

 

Detección Temprana y Intervención: Programas que identifican y brindan apoyo a individuos en riesgo de desarrollar depresión antes de que la enfermedad progrese.

 

La combinación de estas estrategias puede contribuir a la prevención de la depresión y a la promoción de la salud mental en la comunidad.


              

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Bases biológicas: Aplicación de la psicobiología 1: agresión y violencia

Bases biológicas: Aplicación de la psicobiología 2: La Depresión.